La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó sin efecto la absolución del exj efe del Ejército César Milani en la causa por la desaparición del soldado Alberto Agapito Ledo y ordenó que la Cámara Federal de Casación Penal dicte una nueva decisión.

Para la familia del joven, que lleva cinco décadas reclamando justicia, la resolución volvió a abrir una expectativa sobre el caso. “Es una esperanza que se nos abre a una familia que hace cincuenta años que lucha”, expresó Graciela Ledo, hermana de Alberto.
La mujer sostuvo que el fallo modifica el escenario en el que se encontraba el expediente y permite volver a discutir la absolución de Milani. “La absolución de Milani no existe, o sea, la derogó”, afirmó durante la entrevista.
La causa investiga hechos vinculados con la desaparición de Ledo, ocurrida en Tucumán en junio de 1976, durante el Operativo Independencia. Milani fue juzgado por delitos relacionados con el encubrimiento del caso y la falsificación de documentación vinculada con el soldado, pero había sido absuelto. Ahora, Casación deberá volver a intervenir y emitir un nuevo pronunciamiento.
Alberto Agapito Ledo tenía 20 años, estudiaba Historia en la Universidad Nacional de Tucumán y cumplía el servicio militar obligatorio cuando fue destinado a esa provincia. Según recordó su hermana, tenía militancia política y había participado de actividades sociales vinculadas con la pastoral de Enrique Angelelli en La Rioja.
Por su formación universitaria, realizaba tareas administrativas dentro de una compañía de comandos. En mayo de 1976 fue trasladado a Tucumán junto con otros soldados, en el marco del despliegue militar que se desarrollaba en la provincia.
La noche del 17 de junio, según reconstruyó Graciela, el capitán Esteban Sanguinetti salió del campamento junto con Alberto para realizar una recorrida. El militar regresó al lugar, pero el joven no volvió. “Vuelve dos veces, y a la tercera vez vuelve el capitán solo y Alberto no vuelve más”, relató.
Desde entonces, la familia comenzó una búsqueda que continúa hasta la actualidad. Graciela sostuvo que Alberto permaneció secuestrado durante los meses siguientes y que posteriormente fue trasladado al Arsenal Miguel de Azcuénaga, señalado en distintas investigaciones como un centro clandestino de detención.
El cuerpo del joven nunca fue encontrado. Sanguinetti fue condenado por su desaparición y, según señaló su hermana, es el único condenado por el caso.
La investigación también puso el foco en un acta militar confeccionada después de la desaparición de Ledo, en la que se lo presentó como desertor. Para la familia, ese documento permitió instalar una versión falsa sobre lo sucedido con el conscripto.
En ese punto aparece la actuación de Milani, quien entonces era subteniente. Ledo sostuvo que el militar conocía a su hermano y que participó en la confección del documento.
La mujer cuestionó además el contenido del acta, que consignaba que Alberto se había retirado llevándose consigo su equipamiento. “Dice que se llevó todo el equipo, que es mentira. Alberto no se había llevado ni los lentes”, aseguró.
El expediente judicial buscó establecer si esa documentación tuvo como objetivo encubrir la desaparición y cuál fue la responsabilidad de Milani. El ex jefe del Ejército llegó a juicio y fue absuelto en una instancia anterior, una decisión que ahora quedó sin efecto por disposición de la Corte Suprema.
La desaparición de Alberto marcó la vida de toda su familia. Su madre, Marcela Brizuela de Ledo, integró Madres de Plaza de Mayo y sostuvo durante décadas el reclamo por la aparición de su hijo y el esclarecimiento de lo ocurrido.
Graciela contó que su madre, que recientemente cumplió 96 años, continúa vinculada a la organización. “Todavía sigue participando, aunque es la única que queda viva”, señaló.
A lo largo de los años, la familia también buscó visibilizar el caso ante distintas instituciones. Entre esas gestiones, Graciela recordó una carta enviada al papa Francisco y un posterior contacto con él. “Fue una muestra de gran afecto y de su condición de pastor, que nos hizo mucho bien a mi mamá y a mí”, relató.
Durante la entrevista, además, rechazó que el reclamo de la familia haya respondido a intereses partidarios. “Nosotros no hemos tenido apoyos políticos de ninguna manera”, afirmó.
El fallo de la Corte no establece una condena contra Milani ni determina por sí mismo su responsabilidad penal. Lo que hace es dejar sin efecto la absolución y disponer que Casación vuelva a analizar el caso.
Para Graciela Ledo, después de medio siglo de búsqueda, esa nueva instancia tiene un significado concreto: “Se abre una esperanza de justicia”.
Mientras el expediente regresa a los tribunales, la familia espera que la revisión permita avanzar sobre las circunstancias que rodearon la desaparición de Alberto y determinar las responsabilidades que todavía permanecen bajo análisis judicial.



