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Las elecciones y el después

Cristina Fernández y Mauricio Macri declinaron sus candidaturas porque no menos del 70% de la población los evalúa negativamente y, entonces, en la próxima elección presidencial se medirán dirigentes de extensa trayectoria, pero con liderazgos apenas incipientes.
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A diferencia de lo que sucede en democracias modernas y más o menos eficientes en las que en las elecciones presidenciales se enfrentan los máximos líderes políticos, en la Argentina los principales referentes nacionales no serán candidatos en los próximos comicios.

Emmanuel Macron y Marine Le Pen en Francia, Joe Biden y Donald Trump en Estados Unidos, Lula da Silva y Jair Bolsonaro en Brasil o Michelle Bachelet y Sebastián Piñera en Chile compitieron cara a cara y mano a mano por el gobierno. Pero en Argentina, las máximas referencias políticas no participarán del próximo proceso electoral: no porque no quieran sino porque, sencillamente, no pueden.

Los ex presidentes Cristina Fernández y Mauricio Macri avisaron hace tiempo que no competirán por la Casa Rosada. Lo anunciaron con sobreactuada épica y casi como un renunciamiento histórico, pero lo real y cierto es que declinaron sus candidaturas porque no menos del 70% de la población los evalúa negativamente.

Así las cosas, en la próxima elección presidencial se medirán dirigentes de extensa trayectoria, pero con liderazgos apenas incipientes.

Con un cambio de nombre de Frente de Todos a Unión por la Patria (porque la gente es tonta y no se da cuenta que son los mismos dirigentes), el oficialismo intentará retener el gobierno con un binomio integrado por los actuales ministros de Economía y jefe de Gabinete, Sergio Massa y Agustín Rossi, que tendrán la difícil tarea de convencer a la ciudadanía de que ahora sí, en los próximos 4 años, harán lo que no hicieron en los pasados 4 años. ¿Podrá el candidato Massa convencer a la gente que el presidente Massa resolverá el problema de la inflación que el ministro Massa no pudo?, ¿podrá el candidato Rossi convencer a la gente que el vicepresidente Rossi hará funcionar el gabinete que el ministro Rossi no pudo?

Y la principal fuerza de oposición, Juntos por el Cambio, que unida sólo tenía que esperar al 10 de diciembre para gobernar, ahora, primaria mediante, tendrá la no menos difícil tarea de convencer a la ciudadanía de que la intensa interna preelectoral no se trasladará a un hipotético gobierno. ¿Quién ganará esa interna: ¿los gobernadores de Buenos Aires y de Jujuy, Horacio Rodríguez Larreta y Gerardo Morales, con la promesa de trasladar la eficiencia de sus administraciones provinciales al país o los ex diputados Patricia Bullrich y Luis Petri con un mensaje duro y virulento contra el actual gobierno peronista?, ¿quiénes ganen podrán sostener la unidad de esa alianza de partidos o profundizarán las diferencias y enfrentamientos?

En uno y otro caso, en el oficialismo y en la oposición, el desafío inocultable es constituir nuevos liderazgos que superen ya a Cristina Fernández y Mauricio Macri y tengan la sapiencia necesaria para gobernar un país tumultuoso y con profundos problemas políticos, económicos, institucionales y sociales.

Esto mismo aplica para los otros espacios políticos (hay cerca de una veintena de fórmulas presidenciales anotadas para las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias) que deliran con llegar a la Casa Rosada. ¿Podrá el diputado Javier Milei superar el 30% de los votos en Buenos Aires y alrededores para compensar el escaso apoyo en el interior profundo donde su discurso violento, urbano y metropolitano no tiene cabida y así constituirse en una opción más o menos competitiva?, ¿a quién le roba votos el gobernador de Córdoba Juan Schiaretti?, ¿qué harán los votantes del díscolo dirigente social Juan Grabois y de las distintas listas de izquierda y de derecha después de las primarias?

Frente a los impotentes liderazgos de los ex presidentes Cristina Fernández y Mauricio Macri, la política argentina carece de proyectos coherentes de país: las delirantes negociaciones para la conformación de las listas y los no menos delirantes acuerdos entre sectores de orígenes e ideas muy distintas así lo confirman.

¿Podrán el nuevo Gobierno y el nuevo Congreso, surgidos de las primarias de agosto y de las elecciones generales de octubre, desarrollar un proyecto de país que termine con la inflación (estimada en casi 150% anual) y con la pobreza (ya superior al 40% de la población) en los próximos años o el equilibrio inestable entre distintos grupos políticos profundizará el atraso y la decadencia argentina?

Las respuestas a estos últimos y dramáticos interrogantes, amigo mío, mejor guardarlas en piadoso silencio.

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Director

Eduardo Huaity González

Salvador® es una publicación de
Editorial ABC S.R.L.
Gral Güemes 1717
Salta, Argentina