Los dueños de la empresa Lumilagro salieron al cruce del diputado nacional por el peronismo, Miguel Ángel Pichetto, que aseguró que la empresa cerraba y dejaba cientos de empleado en la calle. La firma aumentó sus exportaciones y cambio su esquema de producción

Desde la empresa respondieron que la planta no cerró y que continúa operativa, aunque con un esquema distinto. Señalaron que el plan incluye crecimiento en exportaciones, desarrollo de nuevos productos y expansión comercial.
Martín Nadler, director ejecutivo de la empresa, sostuvo que la compañía se reinventó, que redujo la fabricación local sin eliminarla y que el diseño en Argentina combinado con producción en China permitió mejorar costos. Concluyó que ese cambio derivó en una duplicación de las ventas de termos de acero en el último año.
En la planta de Tortuguitas mantienen una producción acotada de termos de acero y avanzan en la personalización de productos, mientras evalúan si las botellas térmicas se fabricarán en el país o continuarán importándose
La decisión se inscribe en un proceso de reestructuración más amplio, con impacto en el empleo, cambios en la cadena de valor y un giro hacia un modelo basado en diseño, comercialización y abastecimiento global.
El movimiento marca un punto de inflexión para una compañía con más 85 años de historia industrial en la Argentina. Fundada en 1941 por Eugenio Suranyi, supo ser la única productora de termos de vidrio en América. Hoy, bajo la conducción de la cuarta generación de las familias Suranyi y Nadler, la empresa ajusta su estrategia frente a un escenario de caída del consumo, avance de importaciones y cambios en las preferencias de los consumidores.
En ese contexto, desde la empresa buscaron poner en perspectiva una de las decisiones que más impacto generó: el apagado de los hornos. Según explicaron, se trata de un procedimiento habitual dentro de la industria del vidrio.
“Un horno requiere mantenimiento estructural cada cuatro años, lo que implica detenerlo al menos seis meses”, señaló Martín Nadler, director ejecutivo de Lumilagro.
En esa línea, explicó que durante la pandemia la compañía generó un stock estratégico elevado, lo que hoy le permite sostener la demanda sin necesidad de fabricar localmente su clásica botella de un litro. “La escala actual no justifica encender un horno completo. Las capacidades faltantes las estamos cubriendo con importaciones”, afirmó.
Sin embargo, el trasfondo es más amplio. Nadler reconoció que el negocio del vidrio atraviesa una fuerte retracción: “La caída del 50% en las ventas es real”.
Según el empresario, uno de los factores más determinantes es el avance del contrabando. “Hoy el principal problema es el ingreso descontrolado de termos tóxicos”, advirtió.
En términos productivos, la principal novedad es la suspensión de la fabricación local de ampollas de vidrio en el actual esquema operativo. Ese insumo comenzará a llegar desde India y Vietnam, mientras que los termos de acero inoxidable pasan a producirse en China. El objetivo apunta a mejorar la competitividad en costos y escalar en volumen frente a un mercado cada vez más dominado por productos importados.
El impacto laboral resulta significativo. La planta de Tortuguitas pasó de contar con 220 empleados en 2022 a unos 50 en la actualidad, con otros 50 puestos indirectos. En ese proceso, 170 trabajadores dejaron la empresa a través de retiros voluntarios.
Nalder dijo: «Fue el proceso más duro que me tocó atravesar liderando la empresa, porque hablamos de operarios y familias con muchos años en Lumilagro”.
El ejecutivo remarcó que no hubo despidos: “Implementamos convenios voluntarios, acompañando económicamente a todas las familias durante varios meses para que pudieran reinsertarse laboralmente con tranquilidad”.
Actualmente, la planta de Tortuguitas continúa operativa con unos 100 puestos de trabajo directos e indirectos. “Lumilagro está financieramente sana y preparada para una nueva etapa de crecimiento”, acotó.
El viraje hacia la producción externa no es reciente. La compañía comenzó a explorar esa alternativa años atrás, en busca de mejorar calidad y costos. Según explicó Nadler, la producción en China permite lograr economías de escala y reducir precios finales.
En ese marco, los termos de acero ganaron protagonismo frente al tradicional termo de vidrio. La empresa indicó que hoy las ventas se reparten de manera más equilibrada entre ambos segmentos, cuando históricamente el vidrio lideraba con amplia diferencia.



