Una investigación internacional expuso una estructura del espionaje ruso que utilizó identidades ficticias y contenido generado con inteligencia artificial para publicar artículos en medios del país en contra del gobierno nacional. Periodista y medios relacionados con el kirchnerismo y la izquierda son los mas comprometidos.

La investigación reveló que una red de espionaje rusa conocida como «La Compañía» instaló un sistema de distribución de contenidos en medios digitales y redes sociales de Argentina para amplificar malas noticias y críticas sobre la situación económica, incluyendo exageraciones y noticias falsas, entre junio y octubre de 2024, antes de elecciones parlamentarias de medio término.
La investigación detectó registros de al menos 250 noticias, análisis y artículos de opinión en más de 20 medios digitales presupuestados en los documentos por 283.000 dólares.
Según los documentos, La Compañía se dedicó a contratar encuestas, informes sobre el complejo militar-industrial de Argentina y sus recursos petroleros en la Antártida, los partidos políticos y los sindicatos. También efectuó análisis de “riesgos y oportunidades”, perfiles de figuras públicas y “entrevistas a expertos, políticos, politólogos y economistas de la oposición”. Trazó, incluso, planes para apoyar a candidatos de la oposición en las elecciones legislativas de 2025.
Los 15 medios implicados que fueron consultados por el consorcio negaron cualquier vinculación con dinero de Rusia y explicaron que los artículos fueron ofrecidos por agencias de prensa, consultoras o intermediarios, aunque dos fuentes reconocieron que recibieron pagos por publicar algunos de ellos provenientes de empresarios que decían estar preocupados por las políticas de Milei.
En medio del escándalo por la difusión de contenidos financiados desde el exterior se pude determinar que los principales involucrados en la maniobra, son periodistas afines al kirchnerismo y sectores de izquierda argentinos. Una investigación internacional expuso una estructura que utilizó identidades ficticias y contenido generado con inteligencia artificial para publicar artículos en medios del país.
Mientras continúan las investigaciones a nivel nacional e internacionales, se supo que los documentos también revelan un intento de provocar una crisis diplomática entre Argentina y Chile mediante la difusión de una noticia falsa que atribuía a Milei el envío de un «grupo de sabotaje» para atacar el gasoducto transandino.
La información deriva de 76 documentos que obtuvo el medio africano The Continent y que fueron verificados por un consorcio periodístico que incluye a Dossier Center e iStories (Rusia), All Eyes on Wagner y Forbidden Stories (Francia), dos periodistas de habla rusa y openDemocracy (Gran Bretaña), según reveló este último medio.
En ese escenario, una diferencia quedó rápidamente expuesta: mientras más de 20 medios fueron mencionados en los documentos filtrados, solo dos —A24 e Infobae— avanzaron hasta el momento en identificar a responsables concretos dentro de sus propias estructuras.
Según surge de la información difundida, la mayoría de los portales señalados en la investigación internacional evitó dar precisiones sobre su posible participación en la publicación de artículos financiados. En algunos casos, no hubo respuesta ante las consultas. En otros, se apeló a explicaciones generales o se atribuyó la responsabilidad a terceros sin mayores detalles.
En cambio, A24 e Infobae avanzaron en una línea distinta. Ambos medios iniciaron revisiones internas luego de tomar conocimiento de la posible existencia de contenidos vinculados a la operatoria y terminaron señalando a periodistas que habrían participado en la publicación de esas notas.
En el caso de A24, el nombre que trascendió fue el de Pablo Winokur. De acuerdo a lo que se conoció, el Grupo América puso en marcha un relevamiento interno a partir de una consulta periodística que advertía sobre la presencia de al menos diez artículos sospechados de integrar el esquema financiado desde Rusia.
Ese proceso permitió identificar que las notas en cuestión correspondían a Winokur, quien ya no ocupaba el mismo rol dentro de la empresa. Según trascendió, había sido desplazado de su puesto en diciembre y posteriormente reubicado en otra área. La situación abrió interrogantes sobre los mecanismos de control editorial y la trazabilidad de los contenidos publicados.
Por su parte, Infobae también quedó involucrado en el análisis a partir de la detección de artículos presuntamente vinculados a la red. En este caso, el nombre señalado fue el de Juan Pablo Piscetta, quien forma parte de la comisión gremial interna y militante trokista y tiene participación en el ámbito sindical del periodismo.
De acuerdo a la información difundida, Piscetta habría publicado al menos dos artículos asociados a esta operatoria, por los que habría recibido un pago cercano a los mil dólares. El hecho generó un fuerte malestar dentro de la redacción, donde surgieron cuestionamientos y pedidos de medidas concretas frente a la situación.
Más allá de los casos puntuales, lo que sobresale es la diferencia en la respuesta institucional. Mientras estos dos medios avanzaron en la identificación de nombres propios, el resto del ecosistema mediático mencionado en la investigación no presentó, hasta ahora, definiciones públicas en ese sentido.
Entre los portales que aparecen en los documentos filtrados se encuentran C5N, Ámbito, El Destape, Diario Con Vos, Diario Registrado, Big Bang News, Dos Bases y Realpolitik, entre otros. Todos ellos habrían sido parte, en distinta medida, de la difusión de contenidos que integraban el esquema financiado.
Sin embargo, hasta el momento no se conocieron investigaciones internas que hayan derivado en la identificación de responsables concretos dentro de esas estructuras. En algunos casos, se argumentó desconocimiento sobre el origen de los artículos. En otros, se mencionó la posibilidad de intermediarios o agencias externas, sin mayores precisiones.
El silencio o las respuestas parciales contrastan con la magnitud de la operatoria que se investiga. Según los documentos analizados, la red habría destinado alrededor de 283.000 dólares para instalar más de 250 publicaciones en medios argentinos entre junio y octubre de 2024.
El objetivo, de acuerdo a la reconstrucción realizada, habría sido influir en la agenda política local, con contenidos orientados a cuestionar al Gobierno nacional, amplificar conflictos sociales y posicionar narrativas alineadas con intereses geopolíticos rusos.
Uno de los aspectos más preocupantes de este esquema fue la utilización de identidades falsas para firmar los artículos. A través de herramientas de inteligencia artificial, se crearon perfiles completos de supuestos periodistas o analistas que, en realidad, no existían. Esta estrategia permitió dotar de credibilidad a contenidos que, en muchos casos, incluían información distorsionada o directamente falsa.
En Salta, donde el consumo de noticias digitales y redes sociales es cada vez más alto, este tipo de situaciones genera preocupación. La circulación de contenidos sin chequeo riguroso puede impactar directamente en la opinión pública y en la forma en que se perciben los temas políticos y económicos.



