El ingeniero en Recursos Naturales y Medioambiente, Luis Brito, denunció que: «Estamos frente a un problema sanitario y ambiental grave. Se están volcando aguas residuales domésticas sin tratar directamente en Salvador Mazza».

En su explicación comenta que los líquidos cloacales provienen de las ciudades bolivianas de Yacuiba y San José de Pocitos. La situación se originaría debido a que no habría funcionamiento operativo de la planta de tratamiento de Yacuiba, por lo que el vuelco de efluentes se estaría realizando de forma directa al otro lado de la frontera.
“No hay tratamiento previo al vuelco. Es un caldo de cultivo que puede provocar diarreas, infecciones parasitarias y contaminación del agua subterránea. Los más expuestos son los niños, incluso por contacto con la piel”, explicó.
Brito indicó que además de residuos domiciliarios podría haber aportes de centros de salud e incluso de actividades comerciales o industriales lo que agrava el riesgo de contaminación, y es que «se produce un impacto múltiple: en el ambiente, en el suelo, en los animales que consumen esa agua, y sobre todo en la salud humana».
“El lugar donde pudimos ver con claridad el origen del problema coincide con las imágenes que muestran efluentes saliendo directamente desde la planta de tratamiento de Yacuiba, que, según investigaciones locales, no estaría funcionando hace años. Hablamos de una ciudad con más de 100.000 habitantes”, sentenció.
Por su parte Adrián Zigarán, interventor de Aguas Blanca, explicó que, “En lugar de bombear el crudo hacia sus piletones, lo volcaban directamente al río” y agregó: “En verano, cuando da el sol, eso es un hedor fenomenal. Afecta al Caraparí y hacia abajo, a Tartagal y al Bermejo”.
Pero mostró especial preocupación por el Pilcomayo. “Ahí viene mercurio, cianuro y metales pesados. Nuestras comunidades originarias comen esos pescados. Les repercute en la salud de manera directa”.



