Los vecinos de Barrio Don Emilio, al igual que mucho de la ciudad de Salta, viven como rehenes, mientras bandas de narcos y ladrones atacan sus domicilios. En Orán contrabandistas atacaron e incendiaron el acceso norte. Estos hechos de violencia se repiten y se hacen cada vez más frecuentes en distintos puntos de la provincia.

Un clima de extrema hostilidad mantiene en vilo a la comunidad del norte provincial tras registrarse un feroz enfrentamiento armado entre trabajadores de frontera (bagayeros) y efectivos de la Policía Federal Argentina (PFA). Los violentos disturbios se desencadenaron en el Acceso Norte de la ciudad, en plena vía pública sobre la calle Sarmiento, y transformaron los alrededores de la Ruta Nacional 50 en una zona de alto peligro colectivo.
El foco del conflicto se encendió de manera repentina luego de que las fuerzas de seguridad federales concretaran un importante operativo de control aduanero. Durante el procedimiento, los efectivos interceptaron un colectivo destinado a «tours de compras» y procedieron al secuestro de una gran cantidad de bultos con mercadería de procedencia extranjera.
La medida represiva de la carga despertó la inmediata reacción de los trabajadores de frontera, quienes se agruparon masivamente con el objetivo de bloquear el paso de los móviles policiales y recuperar el cargamento.
De acuerdo con las crónicas de emergencia de portales regionales como Orán al Momento, la manifestación mutó rápidamente en una batalla campal urbana. Vecinos del área reportaron haber escuchado múltiples detonaciones de armas de fuego y cartuchos anti-tumulto utilizados por la policía para dispersar la agresión. Al mismo tiempo, en medio de la calzada, grupos civiles iniciaron la quema intencional de objetos y pertenencias, y levantaron densas cortinas de humo que anularon por completo el tránsito vehicular en una de las entradas neurálgicas de la ciudad.
Este violento cruce representa un nuevo eslabón en una cadena de incidentes similares que sacuden a la región. Semanas atrás, la Policía Federal ya había encabezado un operativo idéntico sobre la misma ruta de acceso, que dejó retenes prolongados e intensos reclamos de los feriantes locales. Las cooperativas de bagayeros insisten en que estas incautaciones sistemáticas atentan contra la subsistencia de cientos de familias que dependen del comercio fronterizo, mientras que las autoridades ratifican su política de combate al contrabando en zonas fronterizas.
En tanto, en Salta capital, los residentes de barrio Don Emilio, en la zona sur de la capital salteña. Un grupo de jóvenes marginales sembró el pánico total tras atacar salvajemente a piedrazos y lanzar insultos y amenazas de muerte contra las familias del lugar, transformando las calles en una zona de guerra liberada donde reina el descontrol y el miedo.
El último y más salvaje episodio de violencia extrema quedó registrado en un impactante video vecinal. En las imágenes se puede ver la brutalidad con la que estos vándalos arrojan proyectiles de gran tamaño contra las viviendas y las personas, y los desafían a pelear a los gritos en plena vía pública. Según relataron los damnificados, estas patotas utilizan las esquinas como «aguantaderos» para juntarse a consumir alcohol y drogas a cualquier hora del día.
“Rompen todo, se drogan frente a los chicos y, si les decís algo, te llueven piedras en el techo», bramó un vecino desesperado que prefirió resguardar su identidad por temor a represalias feroces.
La indignación en Don Emilio es absoluta ante lo que consideran una «zona liberada». Las familias denunciaron que los llamados a los servicios de emergencia son constantes, pero los patrullajes brillan por su ausencia y no existen controles reales para disolver estas peligrosas concentraciones —el mismo reclamo que hicieron vecinos de Villa Las Rosas—.
Exigen una intervención inmediata y urgente de las fuerzas de seguridad y de la Justicia antes de que esta escalada de agresiones termine cobrándose una vida inocente. Los vecinos advirtieron que la situación tocó fondo y que ya no están dispuestos a seguir viviendo bajo el yugo y el terror de los violentos.



