Las retenciones, el cierre de las fronteras, el pago de “coimas” para exportar o importar y el uso político de la actividad son males que el campo teme que vuelvan ante un eventual triunfo del peronismo en el 2027.

La incertidumbre política ante las elecciones de 2027 se convirtió en el principal condicionante de las inversiones agropecuarias, incluso en un escenario de elevada confianza y expectativas favorables para el negocio.
Así lo revela el Ag Barometer Austral de septiembre-octubre de 2026, elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, que registró una suba del 2% en el índice general, hasta los 150 puntos, frente a los 147 de la medición anterior. Aunque el indicador permanece en niveles históricamente elevados, los resultados muestran una brecha entre las oportunidades que identifican los productores y su disposición a comprometer capital en el corto plazo, en un contexto atravesado por la incertidumbre política, climática y financiera.
El relevamiento señala que el 49% de los productores menciona el escenario electoral de 2027 como un factor que lo lleva a actuar con cautela o postergar inversiones. En segundo lugar, aparece la incertidumbre climática, con el 38%, seguida por las tasas de interés y las condiciones de financiamiento, con el 24%. Además, el 68% afirma que el panorama electoral influye mucho o algo en sus decisiones de inversión. “Los resultados muestran que el productor mantiene confianza en el mediano plazo, pero esa expectativa no se traduce automáticamente en decisiones inmediatas de inversión. Hay oportunidades que se evalúan favorablemente, aunque la incertidumbre política, climática y financiera lleva a analizar con cuidado cuándo comprometer capital y cómo preservar capacidad de maniobra”, explicó Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral.
La cautela, sin embargo, no implica una visión negativa sobre las posibilidades de crecimiento del sector. Por el contrario, el Índice de Expectativas de Inversión aumentó un 3,9% y llegó a los 133 puntos, su máximo histórico, mientras que el 66% de los encuestados considera que es un buen momento para invertir. La aparente contradicción se explica por la diferencia entre reconocer una oportunidad y decidir cuándo concretarla: frente a un escenario todavía incierto, los empresarios buscan preservar liquidez, limitar compromisos financieros y mantener margen para ajustar sus estrategias. En esa línea, Steiger sostuvo: “Que el índice de inversión alcance un máximo histórico y que, al mismo tiempo, los productores manifiesten cautela no es contradictorio. Una cosa es evaluar favorablemente una oportunidad y otra es decidir el momento adecuado para comprometer recursos. La liquidez y la flexibilidad financiera siguen siendo importantes para atravesar un escenario que todavía presenta incertidumbres”.
A las variables políticas y financieras se suma el riesgo climático, ante la posibilidad de un evento El Niño durante la campaña agrícola 2026/27. Según el informe, el 31% de los productores prevé ajustar las fechas de las labores, la selección de cultivos o las tecnologías utilizadas; el 17% evalúa contratar seguros o ya lo hizo, y el 16% considera modificar su plan de siembra y adoptar una mayor cautela en las inversiones. En contraste, el 27% afirma que no modificaría sus decisiones ante ese escenario. “El riesgo climático obliga a pensar las decisiones productivas de manera integral. La elección de cultivos, las fechas de las labores, la tecnología y las herramientas de cobertura forman parte de una misma estrategia de adaptación. Frente a un escenario de posible Niño, la planificación y la capacidad de ajustar las decisiones adquieren especial importancia”, señaló Steiger.
En cuanto al destino de los recursos, el 32% prioriza mejorar la producción durante la próxima campaña y el 25% apunta a adquirir activos estratégicos, como tierra o hacienda. Al mismo tiempo, otro 25% busca preservar liquidez y capacidad de maniobra, mientras que el 21% prioriza reducir deudas y compromisos financieros. La presión de los costos también pesa sobre las decisiones: el 55% de los productores afirma que sus costos en dólares son superiores a los de la campaña anterior. Pese a estas restricciones, la incorporación de nuevas tecnologías aparece como una oportunidad para mejorar la eficiencia: el 32% identifica a la producción como el área con mayor potencial para aprovechar la inteligencia artificial, seguida por el planeamiento estratégico, con el 28%, y la gestión financiera, con el 23%.
La evolución del índice general confirma que la confianza se mantiene estable en niveles elevados: después de alcanzar los 151 puntos en mayo y retroceder a 147 en julio, el indicador se recuperó hasta los 150 puntos en septiembre-octubre, con una mejora interanual del 20%. En la última medición, el Índice de Condiciones Presentes avanzó un 5%, hasta los 126 puntos, mientras que el de Expectativas Futuras subió un 1,2%, hasta los 167. Los datos reflejan un sector que mantiene perspectivas favorables, pero selecciona cuidadosamente sus inversiones y procura conservar flexibilidad ante posibles cambios. “El productor mantiene una mirada favorable sobre el mediano plazo, pero evalúa cuidadosamente cada decisión de inversión. En un escenario atravesado por la incertidumbre política y climática, preservar la liquidez y la capacidad de adaptación es tan importante como identificar oportunidades de crecimiento”, concluyó Steiger.



