En Aguas Blancas, el Plan Güemes ya decomisó más de 6.000 kilos de droga, pero ahora el desafío son los drones que podrían transportar hasta 100 kilos. La presencia de carteles mexicanos y la creciente violencia en el lugar preocupa a las autoridades.

En Aguas Blancas, el municipio que administra el interventor Adrián Zigarán, ya se secuestraron más de 6.000 kilos de cocaína en operativos que cortaron de raíz envíos millonarios. Pero el avance del crimen organizado no da tregua y como ya se detectó en otras latitudes, incorpora tecnología de punta: los temidos narcodrones.
Zigarán, en una charla reciente, detalló cómo funciona esta zona caliente. «Aguas Blancas es un rectángulo de seis cuadras por seis, pero alrededor todo es selva espesa, al norte, sur, este y oeste», explicó. Justamente en esa vegetación densa, de noche, las fuerzas de seguridad interceptaron a un grupo que llevaba casi 500 kilos de droga. Fueron 460 kilos exactos, un golpe tremendo que demuestra el fruto del trabajo coordinado del Plan Güemes.
El narcotráfico en Salta no es un invento nuevo, pero la ruta que pasa por Aguas Blancas se consolidó como la principal arteria para el ingreso de cocaína al país. Los operativos no solo actúan en el municipio, sino que siguen el rastro de la mercancía hasta puntos lejanos. «Esa droga salió de acá y fue atrapada cerca o lejos, pero siempre es la misma ruta», subrayó Zigarán, destacando cómo el plan está secando las venas del tráfico ilegal.
Sin embargo, los narcos no se quedan quietos y ya mutan sus métodos. Los drones, que antes se usaban solo para fumigar campos en la agricultura argentina, ahora podrían ser aliados del crimen. Estos aparatos, fáciles de manejar y volar a baja altura, pueden cargar hasta 100 kilos de droga. «Un pibe de 10 años los pilota sin problema», advirtió el interventor, pintando un panorama preocupante para las fuerzas de seguridad.
La tecnología narco se complica aún más porque estos drones pueden hacer relevos entre puestos, salteando controles terrestres. Importados de China a bajo costo, los modelos agropecuarios se adaptan fácil para el delito. «Para el narcotráfico, un drone de 30.000 o 50.000 dólares es moneda chica», graficó Zigarán, dejando claro que la inversión no es obstáculo para estas bandas.
El desafío ahora pasa por preparar a Gendarmería y Prefectura para este nuevo frente. Derribar avionetas ya era complejo, pero interceptar drones chicos y ágiles requiere radares avanzados y estrategias específicas. En el norte argentino, donde todos usan drones para fumigar tabaco o citrus, distinguir los legales de los narcos no va a ser sencillo.
Zigarán no duda en pedir más recursos: «Hay que estar preparados para todo lo que vuela bajo». Mientras tanto, el Plan Güemes sigue sumando victorias, con más de 6 toneladas de cocaína fuera de circulación. En un año electoral y con la seguridad como bandera, estos operativos refuerzan la importancia de Salta en la lucha nacional contra las drogas.
Una semana atrás en las sierras de Aguas Blancas, un operativo de Gendarmería Nacional volvió a poner en jaque las rutas del narcotráfico que intentan cruzar la frontera norte. Los efectivos del Escuadrón 20 «Orán» detectaron actividad sospechosa durante una patrulla rutinaria en el marco del «Plan Güemes», un dispositivo clave para la seguridad en la provincia de Salta.
El avistamiento ocurrió en una zona de difícil acceso, donde varios individuos trasladaban bultos pesados por el monte. Al intentar identificarlos, los gendarmes dieron la voz de alto, pero la respuesta fue inmediata: los narcos abandonaron la carga y abrieron fuego contra los efectivos, desatando un tiroteo que tensó la tranquilidad de la región.
Con profesionalismo y rapidez, el personal de Gendarmería repelió la agresión utilizando municiones antitumulto, logrando la detención de uno de los involucrados. Los demás lograron escapar aprovechando la densa vegetación y la escasa visibilidad que ofrece el terreno salteño en esas horas.
Una vez asegurada la zona, los gendarmes procedieron a inspeccionar los bultos descartados. Lo que encontraron fue impactante: 19 paquetes que contenían 410 envoltorios rectangulares. La prueba de campo con Narcotest confirmó lo peor: cocaína de alta pureza con un peso total de 431 kilos y 325 gramos.
Este secuestro representa uno de los mayores golpes al narcotráfico en los últimos meses en el norte salteño, una zona estratégica para el ingreso de estupefacientes desde Bolivia. La magnitud de la carga decomisada evidencia la intensidad con la que las bandas buscan evadir los controles fronterizos.
La intervención de la Fiscalía Federal Descentralizada de Orán fue inmediata. Los funcionarios ordenaron el decomiso de la droga, el traslado del detenido a disposición de la Justicia y todas las pericias necesarias para esclarecer el origen y destino de esta importante cantidad de cocaína.
El Operativo «Plan Güemes» sigue demostrando su efectividad en la lucha contra el narcotráfico en Salta. Este tipo de acciones no solo desarticulan redes criminales, sino que también envían un mensaje claro: ni la espesura del monte ni la noche podrán proteger a quienes intenten utilizar nuestra provincia como ruta del delito.
Las autoridades provinciales destacaron la valentía y preparación de los gendarmes que, una vez más, pusieron su seguridad en riesgo para proteger a la comunidad salteña. Mientras tanto, el detenido permanece a disposición de la Justicia, y las investigaciones continúan para identificar a los cómplices que lograron escapar en esta peligrosa operación narco en Aguas Blancas.



