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Panorama político

Salta, la primera

Breve repaso por el confuso panorama político en la provincia que el próximo 4 de julio inaugurará el calendario electoral con la votación de concejales, diputados y senadores.
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Transcurrido ya el primer mes del año, a la espera de la vacunación masiva contra el Covid-19 y del regreso de estudiantes y docentes a las aulas después de un tiempo demasiado largo, Salta se prepara para un nuevo año electoral en el que se renovará la composición de su Legislatura y del Congreso de la Nación.

Salta renovará 3 de sus 7 diputados nacionales, 30 de sus 60 diputados provinciales y 12 de sus 23 senadores provinciales y la totalidad de los concejales municipales. Será, por decisión del gobernador Gustavo Sáenz, la jurisdicción que inaugurará el año electoral cuando el 4 de julio abra las escuelas y prenda las maquinas del voto electrónico heredadas de la gestión de Juan Manuel Urtubey.

Ese sistema de votación y la no realización de elecciones primarias diferencian a la provincia de la Nación. Sin mayor consulta con los actores del teatro político local, Sáenz hizo aprobar por la Legislatura una ley de suspensión de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias mientras que el presidente Alberto Fernández analizó hacer lo mismo, pero no tuvo ni la convicción ni el respaldo de propios y extraños para lograrlo.

En consecuencia, de no mediar un abrupto cambio en las condiciones políticas, las candidaturas nacionales se disputarán en las primarias del 8 de agosto y las bancas se definirán en las generales del 24 de octubre con boleta de papel.

En el ámbito provincial, sin internas abiertas, el armado de los frentes electorales y la conformación de las listas quedará a decisión de pocos e influyentes dirigentes políticos. En principio, a diferencia de lo sucedido durante la vigencia de la ley de primarias, se espera la conformación de pocos frentes y listas de candidatos.

El kirchnerismo salteño, hasta ahora oposición testimonial en la provincia, aprendió de los errores del pasado y del doloroso fracaso de la estrategia de atomización de listas y candidatos. Trabaja para constituir un frente homogéneo y coherente con un solo candidato a senador (en los departamentos que eligen esa categoría) y la menor cantidad de listas de diputados y concejales por debajo. “En 2019 las distintas expresiones k sacaron casi 20% de los votos, pero al estar todas divididas ninguna consiguió lugar en la Legislatura” explica un funcionario del gobierno nacional dedicado al armado del Frente de Todos en la provincia y asegura que “aprendimos la lección: si queremos ayudar a Alberto y Cristina, tenemos que ir unidos y recuperar representación legislativa para el proyecto nacional y popular”.

En el oficialismo provincial, ya entronizados en el PJ y seguros de la subordinación de la dirigencia y la militancia a la decisión del gobernador, preparan una estrategia parecida: un frente electoral con no demasiadas listas de candidatos para no dispersar mucho el voto. “Vamos a consolidar y tal vez ampliar el frente que nos llevó al gobierno” dice uno de sus funcionarios políticamente más hábiles y confía que ese frente “será todo lo amplio que pueda ser”. Descarta, además y sobre todo, un enfrentamiento con el espacio referenciado en la intendenta capitalina Bettina Romero. “Ganamos juntos, seguimos juntos en el frente” dice y recuerda que “ella misma lo dijo”.

Así las cosas, el oficialismo busca consolidar su naciente poder y convoca a los intendentes para garantizar un buen resultado electoral mientras que el kirchnerismo trabaja para constituir la unidad de sus múltiples bandas, ganar presencia política en la provincia y empezar a pensar en las elecciones de 2023.

Por afuera de esos frentes, otros partidos importantes, aunque ajenos al poder real en la provincia como la UCR, el PRS, el PRO y el espacio referenciado en el ex diputado Alfredo Olmedo se debaten entre la subordinación al oficialismo, la reedición de viejas alianzas opositoras o una participación independiente, pero sin mayor posibilidad de éxito. En cada uno de esos partidos hay aventureros para cada una de estas opciones.

Durante el próximo mes, aunque hay amenazas varias de judicialización de las internas de todos esos partidos políticos, el resultado de la discusión y negociación partidaria definirá el lugar de cada una de estas fuerzas dentro del escenario electoral.

En el PO todavía persiste la lucha intestina desatada en 2019 entre los viejos referentes (que por las dudas gestionan la constitución de una nueva fuerza) y los jóvenes del partido, pero la voluntad mayoritaria es sostener el Frente de Izquierda y los Trabajadores junto a los socios del PTS y del MST.

Delicias de la política local, ese ordenamiento provincial puede modificarse después del 4 de julio y redefinirse para las elecciones nacionales del 8 de agosto. “Queremos constituir el frente provincial y consolidarlo para las nacionales, queremos ser coherentes” dicen en el kirchnerismo. Pero en saenzcismo (si es que eso existe ya) no piensan igual y aclaran que “son procesos distintos, algunos que no nos acompañen en las provinciales nos pueden acompañar en las nacionales y viceversa”.

Las primarias ayudarán a ordenar el panorama, pero, en cualquier caso, en uno y otro espacio saben que la guerra nacional entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio tendrá su batalla salteña. Por sobrada experiencia previa y por la representación proporcional que establece el Sistema D’Hondt, todos saben que es casi imposible que un partido o frente se quede con más de una de las diputaciones que renueva la provincia.

De no mediar un episodio extraordinario, serán 3 diputados de 3 listas distintas los que lleguen al Congreso. Más simple aún: el Frente de Todos tendrá una banca, Juntos por el Cambio otra y el candidato de Gustavo Sáenz la restante. En principio, solo el por ahora ausente Alfredo Olmedo puede generar alguna molestia.

“Si bien el resultado está claro y ninguna fuerza conseguirá más de un diputado, si la división, la grieta, se acentúa y el candidato del oficialismo no hace una buena elección… Gustavo puede quedar golpeado y nosotros comenzar inmediatamente a caminar la provincia para ofrecer una alternativa para 2023” se ilusionan en el Frente de Todos. Pero en el entorno de Sáenz responden con pragmatismo y preguntan “¿qué pasa si en lugar de un candidato tenemos más?, ¿qué pasa si los 3 candidatos responden de una u otra forma a Gustavo?”.

En uno y otro espacio coinciden en que Salta no está en las prioridades de la política nacional, ni para los operadores del Frente de Todos ni para los armadores de Juntos por el Cambio, y eso serena aún más las aguas del mar electoral salteño.

Aunque muchos dirigentes ya compraron trajes de candidatos, esa disputa todavía no está definida. A lo largo del corto febrero y con febril intensidad durante las primeras semanas de marzo se resolverán frentes, listas y candidaturas para las elecciones provinciales. Para las nacionales hay que esperar todavía un poco más.

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