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El misterio de Comodoro Rivadavia

Una historia de desaparecidos

El misterio de personas que nunca fueron halladas en la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia, sigue causando estupor en la ciudad que no encuentra respuestas a estas desapariciones. Desde hace 26 años las personas vienen desvaneciéndose sin dejar rastros, pero si muchas preguntas.
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En años de democracia, Comodoro Rivadavia, la principal ciudad petrolera de la Patagonia,  posee una larga lista de personas de las cuales no se sabe nada, todas ellas tienen nombres y apellidos, familiares que aún los esperan, y algunos casos una búsqueda aún activa. Como si se los hubiese tragado la tierra, la desaparición de personas no tiene explicación en este lugar. Desde el año 1994 hasta la fecha se contabilizan 18 casos, según datos oficiales del Ministerio Público Fiscal.

El 14 de abril de 1994 desaparece Alejandra Sales, con 14 años de edad. Dejó una carta de despedida, que luego se sabría que no era su letra. Al año siguiente, la noche del 16 de noviembre, Adolfo Sandoval, un técnico electromecánico, sale de su casa en el barrio Máximo Abasolo a comprar cigarrillos, y nunca más se supo de él.

El pequeño de 10 años, Hernán Soto, fue a pasar el primer día del año 1997 al camping San Carlos, desde entonces, nada más se sabe de él. En la actualidad tendría 34 años. En julio de este año la Justicia reactivó su búsqueda luego de que una vidente mendocina, que brindó datos erróneos en el caso de Sofía Herrera, dijo que el niño fue atrapado por dos hombres y murió por un ataque de epilepsia, siendo enterrado en el interior camping.  La excavación fue también negativa.

Sus padres nunca abandonaron la búsqueda, cada tanto actualizan su rostro por la Asociación Missing Children. Pero su mamá Marcela expresa “yo perdí un nene, y hoy busco un hombre”, “quiero que Hernán cuando vuelva sepa que siempre lo buscamos, que nunca nos dimos por vencidos, tengo miedo que crea que no hicimos nada para encontrarlo”.  Su papá Sergio recuerda, “la última imagen de él es comiendo un choripán arriba de un tronco. En nuestra mesa siempre está su lugar esperándolo”.

Como sucedieron los hechos, merece un capítulo aparte por todo lo que aconteció, desde el momento en que el menor se dirige a comprar una gaseosa a la proveeduría del camping, ahí fue lo último que se supo de él, pasando por un lugar con más de 2.000 personas presentes, un camping que nunca se cerró para buscarlo, autos que entraban y salían y no se chequeaba nada, una denuncia que no se les tomó a los padres, pedido de certificado de nacimiento para constatar que el niño existiera, rastrillajes por el campo con la colaboración de la sociedad, aparición de huellas y dibujos reconocidos por su maestra en una propiedad de un campo lindero, una plaza que lleva su nombre y una polémica por ello, variedad de hipótesis sobre lo sucedido, sin ningún resultado. Pasaron casi 23 años de una búsqueda que no cesa y que mantiene esperanzada a la familia de volverlo a ver.

Los otros desaparecidos

Miguel ángel “Araceli” Linares, la chica trans fue vista por última vez el 9 de febrero de 1998, cuando trabajaba en la “zona roja” del centro de Comodoro Rivadavia. Un compañero de esquina la vio subir a un Ford Taunus blanco y desde entonces nunca más supieron de ella.

Mónica Acuña, la joven desapareció el 21 de julio de 1998, tras acudir a una fiesta por el Día del Amigo, en el barrio Isidro Quiroga. Estudiante de Ciencias Económicas, Mónica trabajaba como cajera de un supermercado y nunca más se supo de ella. La última persona que la vio con vida fue Mariano Antileo, a quien la madre de Acuña considera el principal sospechoso de la desaparición. Hace poco más de un mes, su mamá quien nunca abandonó la búsqueda, falleció.

Benjamín Pairo, el 8 de septiembre de 1999, el hombre de 73 años salió de su casa en el barrio Balcón del paraíso a buscar madera. Nunca más lo volvieron a ver.

Silvia Picón, desapareció el 13 de enero del 2000 tras salir de su trabajo, también era cajera de un supermercado y fue vista por última vez por su concubino, Roque Sales, quien aseguró que la pasó a buscar alrededor de las 22:15 y la dejó a solo a unas cuadras de su casa.

Iván Torres, si bien no figura en los registros de la Fiscalía ya que el caso es investigado por la Justicia Federal como desaparición forzada, fuero que llevó a juicio a 15 policías en un debate en el que hasta se puso tras las rejas por un tiempo a un comisario con un testimonio muy poco claro.

Torres de 24 años desapareció entre la noche del 2 y la madrugada del 3 de octubre del 2003, luego de que dos de sus amigos lo vieran por última vez cuando ingresaron a una heladería de la costanera de la ciudad. Antes de ingresar los chicos vieron el móvil policial de la Seccional Primera con al menos tres agentes en su interior. En escasos minutos salieron del lugar y su amigo Iván ya no estaba. Desde entonces nadie volvió a verlo. El caso llegó hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos y obligó al Estado argentino a tipificar la desaparición forzada en el Código Penal. Su madre María Millacura, lleva adelante una búsqueda constante, con marchas y charlas debates sobre los derechos humanos.

A lo largo de estos 17 años de desaparición pasaron muchas cosas. La madre que se apostó y vivió en la comisaria donde asegura tuvieron detenido y desaparece su hijo, amenazas, a las cuales María asegura no tener miedo, “con eso no me van a frenar, ni callar. El daño más grande que se le puede hacer a una madre, ya me lo hicieron, ahora no le tengo miedo a nada”. A la vez, cinco testigos de la causa que eran protegidos fueron asesinados y sus casos no esclarecidos. Dos de ellos habían denunciado haber visto con vida a Iván en la comisaría.

El 6 julio de 2006, la Corte Interamericana ordenó protegerlos, un año más tarde, Walter Mansilla era asentado como NN en el libro de la Morgue de Comodoro. También, David Hayes fue acuchillado y detenido en un hecho que la policía caratuló como “confuso”, el acta de defunción de Gastón Vara, uno de los testigos,  apareció cuando fue citado a declarar. Lo mismo ocurrió con Dante Camaño. Por otro lado su cuñado, Juan Pablo Caba “era testigo y víctima de esta práctica sistemática que lleva adelante la policía provincial, y siguió soportando detenciones arbitrarias y golpes”.

“Lo fui a buscar a comisarías en toda la provincia, y siempre estaba muy golpeado”, sostiene Valeria Torres, quien resultara ser viuda de Juan Pablo. Tras un confuso enfrentamiento en el gremio de la UOCRA, donde resulta herido y agoniza 15 días en el hospital local, ahí alcanzó a decir que fue “una emboscada” y muere el 28 de marzo del 2011. La esposa, Valeria, hermana de Iván, asegura  “él sabía, también, el relato de Iván sobre una detención anterior, el 26 de septiembre de 2003, cuando lo detuvieron, golpearon y, en un monte, lo desnudaron y gatillaron en la cabeza.

Más casos

El 8 de noviembre del 2003 Pablo Plascencio, un joven de 27 años con retraso madurativo, es visto por última vez en una salida nocturna.

Sonia Toro La mujer fue vista por última vez el 22 de abril del 2005, cuando fue a dejar a sus dos hijas al colegio. Según sus testimonios, ella iba a ir a una panadería a buscar una torta para festejarle el cumpleaños a una de ellas. Sin embargo, nunca llegó. Su auto, pocas horas después fue hallado incendiado en una cantera y a la madrugada siguiente también quemaron la casilla rodante en la cual vivía.

Héctor Quijano fue visto por última vez a la salida de un pub del centro de la ciudad. Su madre aseguró que se trató de un caso de desaparición forzada en la que habría estado involucrada la policía. Incluso había un video que mostraba como era seguido, pero el mismo fue dañado al ser enviado a Buenos Aires para mejorar su calidad. En el mismo se vería a dos agentes que lo seguían, jamás se volvió a saber de él.

Jorge Díaz, visto por última vez el 22 de julio de 2006. El joven de 19 años se encontraba  en una casa que cuidaba con un amigo, éste dijo que habían estado tomando, se quedaron dormidos, y en un momento decidió irse.

Leandro Arturo Díaz, el 1 de enero de 2009 el hombre de 61 años desapareció sin dejar rastros. Un año después desapareció su hija, Carolina Díaz, la joven tenía 21 años cuando sus familiares la vieron por última vez el 22 de abril de 2010. En un primer momento se investigó a su pareja, con quien tiene una hija en común. Nada más se supo de ella desde entonces, tal como sucedió con su padre.

Hilda Suárez, una mujer de 58 años que el 15 de diciembre de 2013 abandonó su hogar en el barrio Sismográfica, y desde entonces nada se sabe de ella.

Nicolás Capovilla, desapareció el 26 de enero de 2016 en inmediaciones del Instituto María Auxiliadora, zona céntrica de Comodoro Rivadavia. El joven de 35 años quedó registrado en cámaras de seguridad mientras trotaba en dirección al mar, próximo a cumplirse 5 años de su desaparición nada se sabe él, y su familia mantiene enérgica su búsqueda.

Norma Carrizo, el 22 de diciembre de 2017, tomó un remís en su domicilio en el barrio Pueyrredón y se dirigió a la calle Piedra Buena en la ciudad de Rada Tilly. Durante una hora mantuvo contacto con su hija Ailín Jara, luego no volvió a contestar y no se volvió a saber de ella. La mujer de 52 años es buscada y recordada asiduamente en las redes, se han aportado datos a la causa que no han arrojado resultados favorables hasta la fecha. Así, en enero de éste año, apareció en un local nocturno de la ciudad de La Plata su celular, pero no se pudo rescatar nada que dé indicios del paradero de Carrizo.

El último nombre que completa ésta lamentable lista, hasta la actualidad es Victorio Joursin, quien el 16 de enero 2020 fue visto por su familia tras salir de su vivienda en barrio Standart Norte. Al momento de su desaparición tenía 74 años. Su familia pide que se continúe con la búsqueda.

Todos estos casos, son materia pendiente en la ciudad del petróleo, algunos tomaron mayor notoriedad, actualmente cuentan con páginas en las redes con una circulación firme para que la búsqueda continúe, no quede en el olvido y mantiene viva la esperanza en cada uno de los que siempre los esperan.

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