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Palabras pretenciosas

El gobernador Gustavo Sáenz aseguró que “iniciamos un proceso de transformación de la matriz productiva”, algo que por ahora no se condice con la realidad salteña.
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En su mensaje ante la Asamblea Legislativa, el pasado 1 de marzo, día de inicio del periodo de sesiones ordinarias de la Legislatura de Salta, el gobernador Gustavo Sáenz aseguró que “iniciamos un proceso de transformación de la matriz productiva”.

“Iniciamos un proceso de transformación de la matriz productiva dando los pasos necesarios para que Salta deje de ser solamente productora de materias primas y sumar un valor agregado en origen, para lograr ingresos genuinos, empleo y progreso” expresó y reconoció que para concretar esa transformación “necesitamos inversiones en conectividad física y digital, caminos, ferrocarril y energía y seguridad jurídica para atraer inversiones y brindar oportunidades de capacitación a los salteños para que estén calificados para los trabajos que este crecimiento requerirá”.

Sus palabras son altisonantes, pretenciosas y todavía alejadas de la realidad. La matriz productiva salteña es hoy, luego de un par de años de gestión de Sáenz, años muy difíciles para cualquier gobierno por la pandemia de Covid-19 que afecto al mundo entero, idéntica a la diseñada por Juan Carlos Romero y continuada por Juan Manuel Urtubey en los últimos 25 años y no muy distinta a la de todo el Siglo XX: producción agrícola y ganadera en el este, en el norte y en el sur; vitivinícola en los Valles Calchaquíes; tabacalera en el Valle de Lerma; minera en la Puna; azucarera en General Güemes y Orán; hidrocarburifera en San Martín; y comercial, de servicios y turística en Salta Capital.

Al igual que sus antecesores, el gobernador lo sabe: la provincia tiene una producción primaria diversa, pero de escasa industrialización y agregación de valor. “Buena parte de la ya histórica pobreza de Salta se explica, justamente, por la falta de emprendimientos productivos que generen empleos de calidad y aporten valor a los recursos naturales de la provincia. Salta tiene, por caso, 1,3 millones de cabezas de ganado y apenas 3 frigoríficos y 4 plantas lácteas. Y no tiene molinos harineros y trapiches aceiteros para industrializar la totalidad de su generosa cosecha de cereales, oleaginosas y legumbres” ejemplificó Revista Salvador en una nota publicada en el mes de agosto.

No es culpa del gobernador Gustavo Sáenz. Largas décadas de tristes administraciones provinciales y nacionales empujaron a Salta (y a la Argentina toda) a ese lugar de proveedor de materias primas para el mercado nacional y, en específicos casos, internacional. Pero sus palabras ante la Asamblea Legislativa suenan exageradas cuando no irreales: durante su gestión casi no se radicaron nuevas empresas para industrializar la producción primaria ni se generaron nuevos empleos de calidad. Sólo en el sector minero se anunciaron inversiones de consideración, aunque en su gran mayoría son, todavía, para exploración y futura extracción sin mayor nivel de agregado de valor.

Para que se entienda bien el planteo, vayan algunos ejemplos. Se hicieron anuncios de inversiones para la exploración y explotación del litio como el de la francesa Eramine Sudamericana (por 400 millones de dólares) o el acuerdo entre la canadiense Portofino Resources y la compañía de control estatal Recursos Energéticos y Mineros de Salta, pero ninguna otra minera informó la instalación de fábricas de baterías u otros componentes electrónicos que utilicen los minerales de la tierra salteña. Las anunciadas mejoras integrales del camping El Préstamo y la creación de un parque acuático en la zona del dique Cabra Corral no transformarán la oferta turística ya existente en la provincia. Y sólo, tal vez, la finalización de las obras del Nodo Logístico de General Güemes para abaratar costos logísticos y de transporte puede considerarse un elemento concreto para atraer inversores para la producción salteña.

Personalmente el gobernador realizó múltiples y exitosas gestiones ante autoridades y empresarios nacionales e internacionales para que inviertan y trabajen en la provincia, pero la transformación productiva anunciada ante la Asamblea Legislativa todavía no aparece en el horizonte próximo de los salteños.

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Director

Eduardo Huaity González

Redacción

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