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La emisión monetaria y la inflación sin freno en el país

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La carrera inflacionaria de 2022 vuelve a dejar números para el análisis que revelan las distorsiones que produce en la economía un crecimiento de los precios al consumidor fuera de control.

Según datos del Banco Central, en el presente los billetes de 1.000 pesos pasaron a ser los de mayor circulación, por encima del 30% del total, algo insólito habida cuenta que estas emisiones son, además, las de mayor valor en el universo del efectivo.

A través de la en la Comunicación “C” 93729, la entidad monetaria informó que los billetes de $1.000 superaron en número a los de $100 y $500 al cierre de la primera quincena de octubre.

Como es lógico, al ser los billetes de más denominación los que más circulan, también es creciente el monto efectivo que representan dentro de la masa monetaria. “Sin billetes de mayor denominación y con alta inflación, los billetes de $1.000 ya explican el 70% del valor de la circulación monetaria”, reveló el economista Nicolás Gadano en su cuenta de Twitter.

Según Bloomberg Línea, “en menos de tres años los billetes de $1.000, los de mayor denominación del país, pasaron de representar menos del 6% del share a más del 30 por ciento”.

El Banco Central de la República Argentina consignó que ya se lleven emitidos 2.250 millones billetes de $1.000, por encima de los 2.175 millones de billetes de $100, el segundo de la lista. Asimismo, hay en circulación 1.310 millones de billetes de $500 y bastante más atrás, cerca de 500 millones de unidades de $200 y cifra similar de 10 pesos.

Sobre un total de 7.320,3 millones de billetes en circulación, las emisiones de 1.000 pesos representan el 30,7% del total.

La cantidad de billetes de $1.000 creció 81,7% en un año-, período en el que la inflación alcanzó un 83%- al pasar de 1.238,2 millones de unidades a mediados de octubre de 2021 a los 2.250,4 millones actuales. Eso implica que casi un 45% de todos los billetes de $1.000 que circulan hoy fueron puestos en circulación en los últimos doce meses.

En términos nominales, la expansión por la emisión de estos billetes de $1.000 fue de 1,012 billón de pesos en el último año y explica en su totalidad el crecimiento de la Base Monetaria del período, que se elevó en $1,03 billones o un 32,4% en los últimos doce meses, desde los $3,18 billones del 13 de octubre de 2021 a los $4,21 billones del 13 de octubre de este año. La cifra es también comparable al déficit fiscal primario acumulado en los primeros nueve meses de 2022 por 1,1 billones de pesos.

El billete de $1.000, desde que salió a cotizar, en noviembre del 2017, vale en términos reales la décima parte de lo que valía casi cinco años atrás. Con un dólar a $17,93 el 1 de noviembre de 2017, el billete de $1.000 representaba unos 55,77 dólares.

Ahora, vale apenas USD 6,45 al tipo de cambio oficial de $152,90 en el mercado mayorista, con una pérdida de 88,4% medido en moneda norteamericana. Y si para el cálculo se toma en cuenta el dólar libre, hoy a $290, un billete de mil equivale a USD 3,45 al blue, con una pérdida acumulada de 93,8% en menos de cinco años.

Aunque el crecimiento de la Base Monetaria del último año fue moderado (32%) si se lo compara con la inflación (83%), eso no quiere decir que la emisión monetaria no siguiera a pleno, sino que solo estuvo contenida por un monumental crecimiento de los pasivos remunerados del BCRA, ahora cerca de los $9 billones en Letras de Liquidez (Leliq), Pases pasivos y Nobac (Letras del Banco Central), indexados a una tasa efectiva anual del 107 por ciento.

“La mejora extraordinaria y temporal en el tipo de cambio ofrecido a los productores de soja para incentivar su liquidación y recomponer reservas no ha sido inocua y pone mayor presión sobre los precios. Por un lado, el problema de la brecha cambiaria no solo no ha disminuido, sino que se ha visto reforzado. El diferencial de cotización entre el precio de compra y venta por parte del BCRA implicó emisión neta, que en parte se volcó al mercado financiero para dolarizar esas tenencias excedentes de pesos”, describió José María Segura, economista Jefe de PwC Argentina.

“Para intentar contener esa presión incremental, primero se aumentó la tasa de interés -esterilizando la emisión por medio de Leliq, lo cual contribuye al déficit cuasi fiscal, que no es otra cosa que emisión futura y empuje a los precios en los meses venideros-, y luego se acudió a reforzar las medidas restrictivas para operar en los mercados financieros -generando más incertidumbre y dificultades a la hora de reconstruir una oferta genuina de dólares-”, añadió Segura.

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