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La creación de la bandera argentina fue un gesto político

El General Manuel Belgrano fue un visionario que advirtió los cambios que daban en el orden internacional como consecuencia de un cambio de época.
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La Modernidad iniciada en 1789 requería que este incipiente país se diera una identidad propia, un sentido de pertenencia que le permitiera vencer la Guerra de la Independencia y posicionarse como una nación con proyección de futuro. Hoy se repite ese momento, pero no tenemos líderes ni visionarios sino burócratas y caza fortunas.

Las razones por las que el General Manuel Belgrano (en ese momento Coronel del Regimiento Número 5 de Infantería -ex N° 1 de Patricios-), creó la Bandera Nacional, debieran ser por todos conocidas porque es un hecho puntual que hace al sentido de pertenencia y de permanencia que todo argentino debiera poseer, pero lamentablemente la destrucción del sistema educativo ha convenido en que la inmensa mayoría ni siquiera qué pasó ese día y la importancia política de aquel suceso.

Manuel Belgrano, improvisado militar, sin embargo, era un estratega político de lustre que buscó las respuestas para los problemas de ese tiempo en que el mundo cambiaba dejando atrás a las monarquías para dar nacimiento a los Estados-Nación.

¿Qué Nación podría pretenderse para estas tierras donde no había educación, economía, burocracia administrativa ni sentido de Patria? Una pregunta que hoy mantiene su vigencia.

Hacia 1812 la situación de esas nacientes Provincias Unidas del Río de la Plata no era la más auspiciosa: Montevideo y Paraguay no acompañaban el proceso y la campaña. A comienzos de 1812, la situación de la causa de mayo no era de lo más auspiciosa, merced a los sucesos desatados en las provincias del ex Virreinato rioplatense, el alzamiento del Paraguay y Montevideo contra Buenos Aires, el difuso éxito del ejército del Alto Perú y las complicaciones aparecidas en el escenario internacional.

A los titubeos porteños y sus preocupaciones centralistas, Belgrano les respondió con actos políticos contundentes: la creación de la Bandera Nacional fue uno de ellos, ya que, si bien la Escarapela Nacional de creación reciente comenzaba a darles una identidad a esos cuerpos de batalla, todavía faltaba un símbolo que envolviera a todos los habitantes, sin distinción de profesión, rango o condición.

El 27 de febrero de 1812, de camino a tomar el mando del Ejército del Norte, en las Barrancas del Paraná, dispuso las baterías llamadas premonitoriamente “Libertad” e “Independencia” e izó por primera vez la Bandera, diciéndole al gobierno central que: “Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste, conforme á los colores de la escarapela nacional…”.

Por supuesto, el Triunvirato entonces como ahora los burócratas de oficina no entendían esto de la Patria y los Símbolos y su efecto en el ánimo de los pueblos así que le ordenaron guardarla. Belgrano no llegó a enterarse de esta disposición que convenía a los intereses egoístas, económicos y políticos y siguió su marcha hacia el norte.

Esa Bandera que un día como hoy flameó al viento, fue con la que juraron fidelidad a la Asamblea del Año XIII en las márgenes del Río Pasaje y la misma que tuvo su bautismo de fuego en los Campos de Castañares, el 20 de febrero de 1813, resultando triunfante y señalando a los pueblos y a los tiempos que en Salta se le ponía fin a las aspiraciones españolas de reconquistar estas tierras para sus colonias.

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Director

Eduardo Huaity González

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