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Gustavo Sáenz en busca de compañero y de adversario

En el entorno del gobernador creen que Antonio Marocco ya cumplió su ciclo y que debe ser reemplazado por otro dirigente en las elecciones del año próximo para las que, además, necesitan un contrincante competitivo que legitime la victoria y que, por ahora, no aparece.
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A un año de las elecciones en las que irá por su segura reelección como gobernador, Gustavo Sáenz busca compañero de fórmula y, también, un adversario más o menos serio y competitivo. En efecto, en el mundillo político y periodístico de la provincia se impone una certeza: el actual vicegobernador Antonio Marocco ya cumplió su ciclo y no aporta nada (ni votos, ni estructura, ni ideas) al proyecto político de Sáenz.

En 2019, cuando se conformó la fórmula que hoy conduce la provincia, Marocco tenía algo que Sáenz no y de lo que no podía prescindir: el contacto y la amistad con el por entonces candidato y seguro próximo presidente Alberto Fernández. Pero a lo largo de sus dos primeros años como gobernador, Sáenz construyó sus propios vínculos con el gobierno nacional que, además, está muy complicado para ser reelegido. En consecuencia, algunos colaboradores del mandatario provincial recomiendan tomar prudente distancia de Fernández, de Marocco y de todo aquello que se pueda identificar con el Frente de Todos. Y, además, creen que no es mala idea incorporar algunas caras nuevas y jóvenes al gobierno salteño.

No hay bronca ni enojo con el “Gringo” Marocco, todo lo contrario. Pero, simplemente, creen que su ciclo está terminado y por eso, como bien tituló en una reciente portada el semanario El Expreso, comenzó la “danza de nombres” para remplazarlo. Por ahora, el gobernador escucha todas las sugerencias y espera el momento oportuno para decidir. Entre los posibles compañeros de fórmula hay legisladores nacionales y provinciales, intendentes y, por la pobre gestión del gabinete, un solo ministro. “Ninguno llena todos los casilleros del formulario” reconoció un cercano colaborador del gobernador y con una mueca admitió que “es lo que hay… así de pobre es la dirigencia que tenemos en la provincia”.

Al gobernador le llegan, en grandes trazos conceptuales, dos recomendaciones distintas por parte de sus asesores. “El vice tiene que ser de los nuestros, alguien de confianza y que venga trabajando con nosotros desde hace tiempo” plantean algunos mientras que otros sugieren “traigamos alguien de afuera, que amplíe nuestro espacio y nos renueve un poco”.

Entre los primeros figuran el titular del Concejo Deliberante, Darío Madile, y el presidente de la Cámara de Diputados, Esteban Amat. El concejal cuenta con la confianza y el afecto personal de Sáenz, pero no tiene méritos políticos para mostrar y el diputado podría llevar sin complicaciones su parsimonia al Senado, aunque no manifestó mayor voluntad de hacerlo.

Entre los otros están el senador provincial Emiliano Durand, estrella en ascenso en la política salteña, pero a juicio de los históricos colaboradores del gobernador, “por ahora es impredecible y tiene ambiciones políticas demasiado grandes y podría ser incontrolable”. Algo parecido sucede con el ministro de Justicia y Seguridad, Abel Cornejo. “Nadie sabe realmente cuál es su objetivo y hasta dónde quiere llegar” reconocen los cortesanos del Grand Bourg y confirman que ya están pensando, también, en la posible sucesión de Sáenz en el año 2027.

Otras posibilidades que evalúan en el entorno del gobernador son las de incorporar un intendente “que sume votos del interior” o una mujer “que humanice la gestión del gobierno”. Mario Mimessi de Tartagal y Gustavo Solís de Rosario de la Frontera son alternativas, aunque al norteño las autoridades nacionales de la UCR le exigen que por ahora “no se entregue” y al sureño lo complica la falta de transparencia en su propia gestión. Y en ausencia de otras potentes figuras femeninas en la política local, el nombre que llegó a oídos del gobernador es el de la diputada nacional Pamela Calletti que, también, genera desconfianza entre los históricos del mandatario.

Como sea, por ahora, el gobernador escucha todas las sugerencias y espera el momento oportuno para decidir. Le preocupa más, según cuentan, quién será su adversario. Está seguro y tiene razón que no hay ninguno que pueda derrotarlo, pero cree que imponerse a candidatos débiles y tristes puede bajar el precio de su victoria.

Sabe que Juntos por el Cambio, empujado por la bronca nacional hacia la gestión del Frente de Todos, puede ser una fuerza competitiva pero que no tiene buenos candidatos: ni los diputados nacionales Carlos Zapata y Miguel Nanni, ni su antecesor Martín Grande son figuras que puedan generar mayor adhesión. Y en el Frente de Todos, la única figura capaz de volverse competitiva es el diputado nacional Emiliano Estrada, pero es poco probable que con un gobierno nacional en retirada pueda ejercer un liderazgo que termine con la histórica atomización de esa fuerza política en la provincia. “Vamos a ganar y vamos a ganar por mucho, pero necesitamos ganarle a alguien serio porque si no parece que jugamos solos y eso no es conveniente” razonan en el entorno del gobernador.

En soledad y sin hacerlo público, una cosa más ocupa los pensamientos de Gustavo Sáenz: la advertencia hecha por el jujeño Gerardo Morales y compartida por todos los presentes en la última reunión de gobernadores del Norte Grande. “La crisis económica (expresada en una brutal inflación) puede llevarse puesto al Frente de Todos, pero también a Juntos por el Cambio y a todo el sistema político” dijo el presidenciable de la UCR y ninguno de los gobernadores reunidos en Salta se atrevió a contradecirlo.

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Eduardo Huaity González

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