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A-AD43

El Violín

La memoria esa cosa intangible que posee el ser humano y que muchas veces sin saber cómo, pero destraba esos mecanismos que hacen que vuelvan con los colores, el sonido y hasta el olor de cosas y lugares como si estuviéramos viviendo el momento nuevamente.
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La memoria esa cosa intangible que posee el ser humano y que muchas veces sin saber cómo, pero destraba esos mecanismos que hacen que vuelvan con los colores, el sonido y hasta el olor de cosas y lugares como si estuviéramos viviendo el momento nuevamente.

Hoy recordada uno de esos tantos flashes que vienen del pasado y nos toca, ese “Momento” que vivíamos en un hotel en Buenos Aires y uno de los vecinos era un violinista, con el tiempo supe que trabajaba en la orquesta de Troilo, y que su apellido era Skinasi.

Recodaba el sonido que a menudo, cuando ensayaba, algún tema repetía, o alguna composición que nos hacía deleitar, lo recordaba y me ponía a pensar sobre esos hilos misteriosos del destino que hacen que se entrelace los tiempos y la personas.

Y en eso pensaba. Que esos hilos del tiempo o destino llegaban a vibrar como las cuerdas del violín, las vibraciones que crean resonancia que envuelve nuestra alma y genera “que cosa” en el espíritu, que nos llega por momentos sin haber escuchado una sola palabra, pero comprendemos en que dimensión distinta hace aflorar nuestros sentimientos.

Pensaba en esos hilos misteriosos del destino y de la vida que cuantas veces se entrecruzan. Recordaba el sonido del violín cuando sus cuerdas son acariciadas por el arco y hacen que fluya esa melodía que nos generan un estremecimiento en nuestra alma haciendo despertar la sonrisa, la carcajada, el aplauso o hasta, cuantas veces. hacer brotar esa lagrimas que da una energía a nuestro espíritu.

Pensaba en esos hilos misteriosos que se entrecruzan en nuestras vidas y quién sabe si es el arco de Dios que al frotarlas crean ese encuentro misterioso en la atracción de las almas, ya no es el sonido que emerge de esa fricción, si no es algo más misterioso que el sonido que no se ve, pero se siente y estremece el sentimiento de quien lo percibe.

No se escucha, pero se descubre en las miradas, en la expresión de esos rostros que se modifican al cambio de la posición del arco sobre las cuerdas, en la velocidad con que son frotados esos hilos haciendo que cada nota de vida sea de un resultado distinto en las personas.

Solo Dios, con sus herramientas de tiempo y destinos son capaces de forjar en cada individuo el camino de cada Ser en busca de la Felicidad del Hombre.

Prof. León Chancalay, San José de Metan Salta-Argentina

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