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El malo, el bueno y el hipócrita

¿Cuál es la función de una cuenta offshore? ¿Qué significa tener una? ¿Por qué existen? ¿Para qué se usan?
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Otra pregunta que muchos se hacen: ¿es ilegal tener una cuenta en el exterior?, la respuesta es una sola, No. Definitivamente no. Hay gente que la hizo correctamente o por sus habilidades. Di María seguramente por toda su calidad futbolística es que tiene dinero y el decide radicarlo en una jurisdicción donde no es residente fiscal.

Por ejemplo, vivo en Salta capital. Si tuviéramos la plata invertida en Uruguay, tendríamos la plata fuera de la jurisdicción, es decir, offshore; fuera. O si fuéramos salteños, y tuviéramos la plata en Tucumán, tendríamos la plata offshore Salta. Entonces la definición es que está fuera de donde vos tributas tus impuestos porque residís fiscalmente ahí. Esa es la primera definición.

El lugar donde está radicado el dinero, no le da características de lavado, de corrupción o de robo. Uno puede ser un empresario exitoso, pagar todos los impuestos en Argentina, pero como no te da seguridad jurídica el país o porque Juan Grabois amenaza con lanzarse sobre la propiedad privada, decido que la plata de mis herederos, en vez de estar en Argentina, esté en otra jurisdicción que me garantiza estabilidad en términos legales y jurídicos.

Algunas aclaraciones importantes, hay plata que está en las jurisdicciones offshore que está declarada y plata que no.

Fuga de capitales: en tu declaración jurada aseguras que tenes 10.000 dólares, y decidís tener en tu caja de seguridad, listo. Lo fugaste, ya no está prestable, lo sacaste de sistema financiero.

Una caja de seguridad o el cajón secreto de la casa es una primera opción para guardar los dólares, pero nunca te hará ganar un peso, pero hay una segunda opción y en ese momento decidís, por ejemplo, invertir en un fondo que está radicado por ejemplo en Puerto Rico y que te van a pagar intereses. Ya también lo fugaste del mercado de capitales argentino, lo tenes en una jurisdicción de baja tributación, cobras intereses y todo eso declaras en tu declaración jurada, con lo cual estás pagando impuestos por eso y no es ilegal, ni una evasión fiscal.

Hay otros contribuyentes que no tienen declarado lo que tienen en Argentina. ¿Vos tenes declarada la casa habitación en dónde estás en tu declaración jurada de bienes personales, o te haces el tonto, el distraído con eso?” Si la respuesta es que te “haces el distraído”, sos igual de evasor que aquel que tiene la plata no declarada en el exterior.

Si todos pagáramos todos los impuestos, no dos o tres, permitiría bajar la base de las alícuotas del impuesto, como pasa en muchas jurisdicciones de tributaciones muy baja. En Paraguay, por ejemplo, los impuestos son muy simples y bajos, no tiene sentido evadir, entonces la gente paga impuestos porque a nadie le gusta estar escondiéndose. El problema es que en Argentina la presión tributaria es tal, que te amedrenta, que te hace perder plata, que no te permite progresar.

La publicación de los denominados “Pandora pappers”, que expuso a miles de personas y empresas que tienen cuentas en distintos “paraísos fiscales”, causó sensación porque muchos de ellos son celebrities. Pero, ¿están lavando plata?, no necesariamente, pero eso no implica que no exista el delito, pero de allí a acusar a todos de evasores, es una enormidad.

Todos en Argentina vieron como un grupo de muchachos pesaban la plata en una cueva financiera o conocer que la ex presidente Cristina Kirchner puso un hotel en Calafate, en donde facturaba millones de pesos y estaba siempre vacío. Esos son dos ejemplos de blanqueo de capitales y no hizo falta sacarla del país.

En el caso de los argentinos, que tienen casi 200 mil millones de dólares en cuentas off shore, se debe principalmente a la inseguridad jurídica del país. Nadie decide asumir un riesgo de tener plata en el exterior por capricho, pero si por la nefasta historia de los últimos años en donde hubo un “corralito” y después un “corralón”, devaluaciones constantes, pesificaciones asimétricas, empréstitos forzosos, y en los últimos tiempos ver como el poder político en Argentina comenzó a pregonar que la propiedad privada es un derecho secundario.

La propiedad privada en el mundo es respetada por sobre todas las cosas y por sobre los líderes políticos, porque no hay evolución, no hay desarrollo de una sociedad que no tenga respeto por la propiedad y por la libertad de las personas, menos en Argentina. ¿Cómo no querer buscar refugio y seguridad lejos del país?

Si mañana los 11 mil millones de dólares de argentinos depositados en el sistema financiero local salen corriendo, provocarían un colapso terrible, porque la plata de los ahorristas no está en los bancos. Está prestada a otras empresas y personas, entonces habría que esperar para poder sacar la plata, que todo el mundo devuelva los créditos. La relación actual es de 1 a 10, es decir que hay 10 prestados por cada peso o cada dólar depositado.

El problema se agudiza más aún si se considera que el principal tomador de créditos es el Estado nacional. El Banco no tiene fondos para devolverle a los ahorristas, porque el dinero fue prestado, la mayor parte de las veces en forma compulsiva, al Estado en forma de LELIC, titulo público que constantemente está postergándose y el dinero sigue sin fluir a los bancos, que pertenecen a los ahorristas.

La demagogia y la mentira es parte sustancial de este gobierno. A los gritos juraron que no emitirían más títulos, que no se endeudarían más y que los fondos destinados a rescatar las LELIC irían a los jubilados. Eso no sucedió y le bajaron las asignaciones a los más viejos.

Como en la vida misma, el sistema financiero mundial está poblado de gente buena, de malos tipos y los peores: los hipócritas.

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