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China, centro del riesgo mundial

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Por Norberto Sosa, director de IEB, Invertir en Bolsa

Hacia fines del año pasado, cuando los grandes bancos y administradores de dinero a nivel internacional presentaban sus panoramas para el 2020, hablaban de los riesgos que podría generar China con su guerra comercial de aranceles con los Estados Unidos. Finalmente ambas naciones llegaron a una primera fase de entendimiento en el tema de aranceles, pero China igualmente se convirtió en el gran centro de generación de riesgo en los mercados internacionales como consecuencia de la expansión del denominado “coronavirus”.

Hacia fines de enero, cuando este nuevo virus irrumpió en las noticias, comenzó a comparárselo con el “Sindrome Respiratorio Agudo Grave” SARS, el cual comenzó hacia noviembre de 2002, generando 800 muertes, un daño económico estimado en USD 40.000 millones y una caída del 17% en el S&P500 (uno de los índices de acciones de EE.UU. más importantes).

Si bien durante la primera quincena de febrero, el mercado americano de acciones pareció soportar las malas noticias que llegaban desde China, finalmente la caída de las acciones igualó el efecto generado por el SARS, mientras que las muertes ocasionadas por el nuevo virus multiplicaron por 4 las del SARS.

¿Qué se puede esperar hacia futuro y cómo puede afectar el Coronavirus a la Argentina?

Si bien los bancos centrales de los grandes países del mundo están reaccionando tomando medidas para mitigar los efectos sobre la economía mundial, es indudable que el virus ha generado y seguirá provocando efectos sobre la economía. Más eficiente se quiera ser en el combate contra el virus, mayor será el efecto negativo en la economía en el corto plazo, pero nos genera la esperanza que más probable será el triunfo.

A modo de ejemplo, vale lo que está ocurriendo en China. Se tomaron fuertes medidas de aislamiento, suspensión de actividades, lo cual ha generado un daño en la economía, pero hoy el nivel de propagación del virus se está estancando, mientras que el problema se ha trasladado a otros países, incluso ha llegado a la Argentina. Por lo tanto, los demás países deberán tomar medidas similares a las de China, generando aislamientos, suspensión de actividades, etc.

En fin, el mundo crecerá menos de lo esperado durante el primer semestre del año, pero es altamente probable que entre las medidas que se tomen y la aparición de nuevas vacunas, los efectos económicos del coronavirus pasen a formar parte de la historia económica mundial en la medida que transitemos el segundo semestre del año.

Reestructuración de la deuda argentina

Una vez más, en la cíclica historia económica de la Argentina, el Tesoro Nacional y el de muchas provincias, se encuentran imposibilitados poder hacer frente al pago de sus deudas.

En condiciones normales, los países se endeudan y sus acreedores tienden a renovarle la deuda. Por lo tanto, los responsables de manejar las finanzas públicas, básicamente se dedican a renovar los vencimientos de capital y a pagar los servicios de renta. Es decir, los intereses.

Argentina es un caso atípico, con un comportamiento pendular. Durante ciertos períodos de gran liquidez mundial, Argentina tiende a recibir mucho endeudamiento y cuando las condiciones de liquidez cambian, nadie quiere prestarnos, por lo que terminamos golpeando las puertas del FMI. Acto seguido, cuando el dinero prestado por el FMI se termina, llega la hora de reestructurar la deuda.

Por lo tanto, no es la primera vez que Argentina tiene que enfrentar una reestructuración de su deuda y quizás lamentablemente tampoco sea la última, más allá de lo expresado recientemente por el Presidente en el Congreso, en el sentido de nunca más la Argentina debe endeudarse de manera que no sea sustentable.

La economía no es un ciencia exacta, donde dos más dos es cuatro. Es una ciencia social y cada uno interpreta un mismo fenómeno de forma distinta, según su orientación política. Por lo tanto, evitando entrar en el terreno del debate, es una realidad que la administración Macri dejó a la Argentina con un nivel de endeudamiento que el actual gobierno no puede pagar en los tiempos que el gobierno anterior lo estructuró.

En un proceso de reestructuración no sólo se habla de quita de capital, sino también de quita en Valor Presente Neto (VPN).

¿Qué quiere decir esto? No es lo mismo pagar una deuda hoy que dentro de un año. No es lo mismo devolver un capital adeudado con la tasa acordada inicialmente, que a una tasa menor. Por lo tanto, la propuesta de quita en VPN que finalmente el gobierno presente a los acreedores será una combinación de  quita de capital, postergación de pagos de capital, postergar pagos de renta, aun cuando se capitalicen y muy probablemente se reduzca la tasa de los cupones de renta. Se ha instalado una percepción en los inversores, que esta quita en VPN podría superar el 40%, aun cuando la quita directa sobre el capital pueda ser como máximo 20%.

La negociación presenta dos grandes desafíos. En primer lugar, para lograr una aceptación más amplia, el gobierno podría verse tentado a presentar una quita menor, lo cual terminaría siendo una solución que dure bastante poco. En la medida que el gobierno quiera tensar la negociación con una quita más importante, podría llegar a no lograr los niveles de aceptación como le ocurrió recientemente al gobernador Kicillof.

El segundo gran desafío, es que los tiempos son muy breves. En un sentido figurativo, es como en una película donde el protagonista tiene que pasar por una puerta la cual se está cerrando o atravesar un puente el cual se está desmoronando. Mediante la ley de Emergencia, el gobierno ha separado USD 4.000MM de las reservas del Banco Central (BCRA) para pagar deuda. Un cuarto de ellos se habrán gastado al terminar marzo, por lo que quedarán USD 3.000MM. En mayo hay un vencimiento con

“Club de París” (préstamo con varios países de Europa) de aproximadamente USD 2.000MM. Por lo tanto, si el gobierno no logra acordar a fin de marzo con los acreedores y no consigue postergar el vencimiento comentado, iniciaría el segundo trimestre con sólo USD 1.000MM para hacer frente a todos los compromisos de bonos, ya sea emitido bajo ley de Argentina o de Nueva York.

Los bonos emitidos bajo ley de Argentina pueden reestructurarse por decreto como ocurrió con las LETES (letras emitidas en dólares), pero los bonos emitidos bajo ley de Nueva York, si o si llevan a la Argentina a una negociación y al riesgo del “default”.

Aunque el siguiente comentario pueda ser criticado por un exceso de optimismo, es importante señalar que buena parte de los inversores internacionales que hoy tienen que negociar con la Argentina, son los mismos que en 2015 llegaron a un acuerdo con Ucrania. Más aún, en dicha negociación intervenía Rusia generando complicaciones. En esta oportunidad, no sólo no hay un país en particular que genere interferencias, sino que recientemente la misión del FMI ha coincidido con el sendero fiscal presentado por el ministro Guzmán ante el Congreso y que le resulta difícil a la Argentina poder hacer un nuevo ajuste fiscal.

Por lo tanto, queda claro, que la tarea no es fácil, pero tampoco imposible de cumplir. No obstante, la incertidumbre generada provoca que muchas personas y empresas sigan postergando sus decisiones de inversión, más aún en el contexto generada por el coronavirus.

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