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A 440 años: repensar la provincia, la ciudad y el municipio

La Ciudad de Salta cumple su Aniversario 440, un número escatológico, angélico y hasta esotérico, como muchas de las cosas que están ocurriendo en los últimos tiempos, que no necesariamente son los “Últimos Tiempos”, aunque algunos se esfuercen en llevar a la Ciudad y a la Provincia a ese escenario dantesco.
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Ya hemos escrito en numerosas ocasiones sobre esta fecha diciendo que fue una “Fundación necesaria”, pensada por el Virrey Francisco de Toledo para ubicar un puesto intermedio entre la metrópoli de Lima y la del Puerto de Buenos Aires. Sabemos de los intentos fallidos con anterioridad y la llegada del Licenciado Hernando de Lerma que trayendo unos 95 vecinos de la luego mítica “Nuestra Señora de la Talavera de Esteco”, dijo “¡Aquí!”, “E cavando un hoyo, plantó el rollo por picota” y nació la ciudad de San Felipe y Santiago de Lerma en el valle de Salta el 16 de abril de 1582. Y todo eso que más o menos, ya sabemos.

Pero como en el Universo nada es casualidad, cumplir 440 años, curiosamente desde la numerología tiene cercanías con la realidad política y social de esta aporreada Salta, pues esa cifra tiene valoraciones relacionadas con la necesidad de APERTURA DE MENTE, una MIRADA A DISTANCIA y una AMONESTACIÓN SOBRE LAS DECISIONES QUE SE ESTÁN TOMANDO, ya que indica la numerología que la cifra indica “cambiar de camino”.

Tedioso e inapropiado sería adentrarnos más en estos intríngulis esotéricos que resultarían en que fuéramos diagnosticados como estultos, vesánicos, perturbados o maniáticos, e ingresados en algún nosocomio dada la peligrosidad que representa andar por la vía pública despertando conciencias.

Como sea, Salta fue fundada en una región curiosamente dada a las manifestaciones sobrenaturales. Ya los incas caminaban hasta estas latitudes para subir a las grandes cumbres andinas a realizar sus sacrificios rituales y cuando el español trajo la fe cristiana ocurrió aquella portentosa aparición de cajones flotando en el mar con la Imagen del Cristo que luego sería junto a la Madre, custodia y garante antisísmico de esta Ciudad que en algún par de oportunidades pudo fenecer como producto de la actividad de las fallas sobre las cuales se encuentra y aquí sigue, 440 años después. Si esto no es un milagro ¿qué lo sería?

Dicho así, la pregunta que nos acorrala es: ¿Hemos de continuar anclados a pensamientos atávicos, a modos ancestrales, a ideas medievales, o es el momento de pensar cómo subirnos al movimiento global que viene arrollando todo a su paso? Eso, y sin perder nuestra identidad cultural, religiosa y social.

Allí entra aquello del 440 como cifra ligada a la apertura mental, pues no podemos pensar que esta provincia, que esta Ciudad de Salta y que los municipios, puedan continuar siendo viables o sustentables sino cambiamos la mentalidad, si no abrimos la conciencia y vemos el inmenso potencial humano y productivo que tienen. Claro, que para eso es preciso iniciar una participación ciudadana para que los vecinos más esclarecidos vayan reemplazando a los jumentos que ofician de intendentes y así para arriba. 

Cuando decimos que ese número -440- invita a mirar a la distancia, esto tiene una doble valoración; mirar hacia atrás para ver cuánto hicimos y mirar hacia adelante para pensar cuánto podemos hacer con lo que tenemos.

Esta Salta es geopolíticamente estratégica, económicamente sustentable y socialmente de alto potencial, ya que basta recordar que en este suelo es donde se fundó el país en tiempos de la Independencia cuando los Padres de la Patria, José de San Martín, Manuel Belgrano y Martín Miguel de Güemes, pensaron la región y la Gran Patria Sudamericana. Sí, aquí en Salta.

La Nación le debe a Salta la Independencia y como decía el Dr. Félix Luna “Siempre Salta le ha dado el país grandes hombres en todos los momentos de la historia”. Ni hablar el aporte de Salta a la Cultura nacional.

Pero pareciera que se ha dejado de “Pensar Salta” hacia el futuro. Actualmente se sobrevive, no se vive, mucho menos se piensa a futuro. No hay un diseño para la Salta pospandemia y mucho menos de una Salta posguerra mundial, cuando el mundo ya ha comenzado a reclamar productos que aquí se producen.

Se podría decir sin temor al equívoco que la última vez que se pensó Salta hacia el futuro fue con el Norte Grande, que, de haberse consolidado como política de Estado, no sería aventurado afirmar que le habría ganado al mismo Mercosur. Hoy, esa idea sobrevive al rescoldo, pero es más declamativa que operativa, dirían en algunos Círculos del Gran Oriente.

Cumplir 440 años es una oportunidad de combinar los elementos para fundar un pensamiento innovador. Pero esto exige generosidad de espíritu y apertura mental, donde la política no puede confundirse con el negocio porque siempre el dinero perturba el pensamiento y la conciencia reduciendo la oportunidad de crecer a un mero lucro que destruye la energía creadora. No se piensa provincia ni ciudad ni municipio, sino que se los usa para fortalecer a una casta que no entiende nada de lo que aquí estamos hablando.

Pensar Salta es el mayor desafío de esta hora donde la humanidad está virando hacia fronteras de conquistas tecnológicas superlativas mientras aquí continuamos sin poder darle conectividad gratuita a toda la población, por ejemplo.

Mientras el mundo ya ingresa en el metaverso, en Salta todavía se continúa meta verso.

En esta tarea de “Pensar Salta” es FUNDAMENTAL avanzar hacia una REFORMA EDUCATIVA, porque es imposible pensar futuro con una masa neuronal crítica formada por miles de docentes y alumnos que estudian conceptos del siglo XIX en edificios del siglo XX y con mentalidad del siglo XVII o peor aún, totalmente dispersa. Por eso, la educación debe ser laica para separarse del dogma que jibariza al don de la razón.

Pensar Salta como política de Estado requiere de un CONSENSO político, de un diálogo franco con todos los sectores, donde se convoquen a los más iluminados y capaces, no a los amigos y favorecidos porque no todos estarán habilitados para pensar más allá de sus cuentas bancarias. La magnitud de esta crisis no la resuelve un mesías ni el Hombre Gris.

Cuando se piensa provincia o ciudad, primero se medita en el hacer y luego en el facturar, que de suyo, es una consecuencia inmediata del pensar y no al revés.

Así, saludamos estos 440 años de la Fundación de Salta esperanzados en que el “Dios de los corazones” –como diría San Juan Pablo II en su vista a ésta en 1987-, ilumine las mentes de quienes gobiernan para que vean que el camino de esta Salta es más largo y extenso que el año 2023 o 2027. Cuando se Piensa la Ciudad, el camino es infinito, tan largo como la conciencia y la imaginación puedan trazarlo.

Decíamos al inicio que la cifra 440 además “amonesta sobre las decisiones que se están tomando, ya que la cifra indica “cambiar de camino”. Y si no cambiamos, no caminamos.

No es fácil todo esto, tal vez no sea asequible a cualquiera; por eso diremos con el Evangelio: “El que pueda entender, que entienda” (Mt. 11-15).

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Director

Eduardo Huaity González

Redacción

Macarena Maristany, Gonzalo Teruel y Estanislao Dieguez.

Colaboradores

Ernesto Bisceglia, Gustavo Ítalo Yanicelli y Julio Frías

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Gral Güemes 1717
Salta, Argentina